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Experiencias

Sara González (28 años), realizó un SVE en Francia: “Aprendí nuevos oficios que en mi futura vida profesional me han sido útiles”

02/07/2017

Sara González realizó un Servicio de Voluntariado Europeo en Francia y reconoce que este tipo de experiencias son únicas independientemente del país al que se viaje.

 

¿Cuál es tu profesión u ocupación actual? Soy directora de conservación y desarrollo comunitario.

¿Por qué decidiste hacer un SVE? Por ganar más experiencia a nivel internacional y en equipos multiculturales.

¿Cuándo lo realizaste, en qué país y cuál fue su duración? En 2013, en Francia (Laguepie), durante un mes.

¿Cuál era tu formación? Licenciada en Biología.

¿En qué consistió tu proyecto? Trabajábamos para mejorar la empleabilidad con un grupo de inclusión social. Aprendíamos oficios como carpintería, albañilería, agricultura ecológica o electricidad. Trabajábamos tres días por semana y un día por semana los voluntarios teníamos un proyecto personal. En mi caso, me encargaba de organizar la ropa del freeshop, un espacio donde había ropa de voluntarios anteriores que podíamos utilizar los nuevos. Esto era algo especialmente interesante para los voluntarios africanos, ya que llegaban a Francia con “ropa de verano” y lo pasaban mal en invierno, otro día se trabajaba en pareja, es decir, un voluntario junto con una persona de inclusión social, yo dedicaba estar jornada al cuidado de la huerta.

¿Qué fue lo más difícil de tu experiencia? Vivíamos en una casa ocho personas de diferentes nacionalidades, algunos con unas personalidades más conservadoras que chocaban con otros. La convivencia con una compañera en particular fue un poco difícil, ya que en su cultura los roles de mujeres y hombres son muy diferentes y se enfrentaba conmigo por no querer dedicarme a las tareas del hogar, por dejar que mis compañeros varones cocinaran o limpiaran o hicieran algo. Eran aspectos culturales.

¿Qué fue lo más difícil de tu experiencia? Aprendí nuevos oficios que en mi futura vida profesional me han sido útiles, aprendí algo de francés, gané mucha paciencia y aprendí a ser menos etnocentrista, gané un gran amigo (después de toda esa experiencia estuve de novia con uno de los compañeros y hasta nos prometimos y todo, sólo que no cuajó la cosa).

¿Cómo continuó tu carrera profesional después de realizar el SVE? Justo cuando estaba en mi SVE recibí la confirmación de aceptación en un máster de Acción solidaria internacional, pude hacer un proyecto en Togo gracias a los contactos que hice durante mi SVE y a partir de ahí casi no he salido de África.

¿En qué trabajas ahora mismo y cuáles son tus próximos objetivos? Trabajo para una empresa líder en el sector turístico. Soy la directora de un centro de conservación que también trabaja desarrollo comunitario con la población local en Mozambique. En este momento adoro mi trabajo y me hace completamente feliz. En un futuro a largo plazo tal vez me plantee abrazar nuevos retos, quizá escalando posiciones en la empresa o desarrollando mi actividad en otros contextos, pero siempre ligados al tema del desarrollo comunitario y sostenibilidad ambiental.

¿Qué consejos darías a alguien que ahora esté interesado en realizar un SVE? Que se arme de paciencia porque la burocracia para conseguirla es tediosa y que prepare su proyecto personal antes de llegar.  Debe fijar unos objetivos mínimos, ya que las organizaciones de acogida a veces se quedan sin ideas que dar a los voluntarios. Después, sin duda, que disfrute de la experiencia. No importa mucho a qué país vas, es decir, sea donde sea la experiencia que te llevas va a ser única. No hay que tener miedo a pedir proyectos en países “menos conocidos”, si la actividad te interesa va a ser una experiencia increíble.