Pequeñas empresas españolas en busca del futuro en América Latina por la crisis
02/06/2012

Nos solo grandes empresas como Telefónica, Repsol o Banco Santander expanden sus negocios por América Latina, las (Pymes) pequeñas y medianas empresas españolas buscan en el exterior su vía de supervivencia ante la crisis económica. Una de ellas es Unialter, donde trabajan seis personas, la cual pretendía instalar paneles solares en los tejados de las naves de los polígonos industriales de Madrid, con lo que se ahorra el pago del suelo para la instalación, según Isidro Varela, accionista y consejero de la empresa.
Parecía una buena idea en los años en los que el Gobierno español dedicaba un alto volumen de subvenciones a las energías alternativas, pero ahora ya no es rentable. Varela se reunió hoy en Quito con potenciales socios y clientes, como parte de una delegación de trece empresarios españoles que pasaron antes por Bolivia.
"Las empresas que se dedican a energías alternativas, tanto del tema del biomasa, como energía eólica o energía fotovoltaica tienen que salir" de España, afirmó Varela. En muchos países latinoamericanos ese sector es muy incipiente, lo que hace atractiva la implantación de la tecnología española.
Rodrigo Madrazo, consejero económico de la embajada de España en Quito, ha presenciado en sus cinco años en el país el incremento exponencial de la llegada de las empresas españolas, a medida que la situación se deterioraba en su mercado original.
En 2011 los contratos públicos logrados por empresas españolas en Ecuador se cuadruplicaron, hasta los 315 millones de dólares, según sus datos. "Ha habido un auténtico desembarco de empresas españolas en Ecuador", dijo Madrazo, quien indicó que han demostrado un interés similar en establecerse en otros países de la región.
Los empresarios que están hoy en Quito forman parte de una delegación organizada por la Cámara de Comercio de Madrid, una entidad que ha visto multiplicarse la demanda por sus servicios de asistencia a la exportación. Algunas de las empresas que les llaman ven esa opción como la única alternativa para mantener las puertas abiertas, según Pascual Martínez, asesor de comercio exterior de la Cámara, quien desaconsejó al mismo tiempo el "salir a la desesperada".
Martínez explicó que los negocios en el exterior requieren un trabajo previo de investigación y establecimiento de relaciones que suele durar un año.Martínez ve el lado positivo de la crisis, pues a su juicio la internacionalización de las pymes españolas evitará "una situación como la actual, en la que se cae el mercado interior y se cae el tejido empresarial".
Fuente: EFE