El 9 de agosto se celebró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En esta oportunidad quisiera abordar el tema de las migraciones forzadas indígenas desde la experiencia en el acompañamiento a esta población, más que de las reflexiones teóricas. Las migraciones indígenas a partir de la llegada de los europeos a estas tierras han sido siempre consecuencias de la exclusión socio-económico, política y cultural.
En este sentido, describiré algunas realidades concretas respecto a las migraciones forzadas de los pueblos indígenas en distintos escenarios de la realidad latinoamericana; los indígenas mayas en Guatemala; las consecuencias del choque cultural y migraciones transfronterizos, migración y refugio en Panamá; éxodo continuo del pueblo Ngöbe-Bugle hacia Costa Rica y el limbo legal del pueblo Embera en situación de refugio; por último, la dura realidad de los Emberas Chamí en situación de desplazamiento en la ciudad de Bogotá, Colombia.
La migración forzada indígena guatemalteca es una realidad histórica compleja, que ha marcado tremendamente la vida de los pueblos originarios. Se podría hacer una reseña histórica muy amplia sobre cómo y por qué se han dado estos desplazamientos indígenas forzados desde la llegada de los europeos hasta la actualidad, pero mi pretensión es abordar dos temas centrales de las actuales olas migratorias indígenas: las consecuencias del choque cultural en los jóvenes mayas en los Estados Unidos y el desplazamiento trasfronterizo.
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