La UE facilitará el divorcio entre cónyuges de distinta nacionalidad
22/12/2010

La Unión Europea ha aprobado que las parejas formadas por dos cónyuges de distintas nacionalidades comunitarias puedan elegir que ley debe regir en su divorcio y separación. Esta reforma pretende facilitar este trámite y así las parejas podrán elegir entre la legislación vigente en el país en el que se casaron, en el que residen o del que procede alguno de los dos.
Este nuevo régimen para los divorcios internacionales será de aplicación en catorce de los Veintisiete países, entre ellos España, y será solo ocasionalmente aplicable para los matrimonios formados por personas del mismo sexo.
Ante una separación o divorcio, los cónyuges podrán elegir entre la legislación vigente en el país donde se casaron, el país donde residen, el país de alguno de los dos, o bien el país en el que se ha interpuesto la demanda de divorcio. Si no hay acuerdo entre ambos, entonces la UE asienta una serie de principios que entran en juego y entre los que predomina el lugar de residencia de los cónyuges en el momento de poner la demanda de divorcio.
La medida afecta a los catorce países que han aceptado incorporarla a su legislación tras negociarla por el mecanismo de cooperación reforzada (España, Francia, Bulgaria, Italia, Hungría, Luxemburgo, Austria, Rumanía, Eslovenia, Alemania, Bélgica, Letonia, Malta y Portugal).
El nuevo régimen solo afectará a los homosexuales cuando ambos cónyuges provengan de países en los que se reconoce el matrimonio homosexual. Si una legislación no contempla los matrimonios del mismo sexo, no se les aplicará'.
Tras el acuerdo entre los ministros de justicia reunidos en el Consejo, corresponde al Parlamento emitir su dictamen sobre esta norma antes de que pueda entrar en vigor, pues se trata de un asunto a decidir por codecisión según lo establecido en el Tratado de Lisboa. Su entrada en vigor no se dará hasta 18 meses después de su adopción definitiva de Consejo y Parlamento europeos.
El interés por regular los matrimonios internacionales no es algo nuevo, pues la Comisión propuso ya en 2006 una medida de ayuda a los matrimonios internacionales, que no salió.