El poeta Ángel Amézketa recuerda "La Dolce Vita" en Roma
21/10/2010

El poeta vasco Ángel Amézketa puede considerarse el único representante vivo de aquellos escritores que tuvieron que abandonar España durante el periodo franquista.
Salió de España en 1960 y tras pasar por París y Ginebra finalmente recaló en Roma gracias al embajador ante Naciones Unidas, José Antonio Giménez-Arnau, donde se codeó con lo más granado del exilio español y con los intelectuales italianos de la época floreciente de "La Dolce Vita".
De hecho, pronto se formó un núcleo alrededor del poeta Rafael Alberti –también exiliado allí- donde destacaban celebridades como el político Nicolás Sartorius, el escritor Terenci Moix, el pintor José Ortega, el jurista José María Semprún o Angel Ojanguren, representante del Gobierno vasco en el exilio. También fue gracias a Alberti que conociera a Picasso en Vallauris (Francia).
Amézketa recuerda con nostalgia "La Dolce Vita" como una época "epicúrea, de placeres y de fermento cultural donde florecían escritores, cineastas, pintores, actores y hasta buenos músicos banales como Mina, Domenico Modugno, Adriano Celentano, Boby Solo...".