¡Industriales Campeón!
01/04/2010

No sé exactamente si hacen magias, si están protegidos por los Dioses, si la suerte le llega en el momento preciso o si el coraje se impone en los momentos más difíciles. Industriales conquistó, contra todo pronóstico, el título de Campeón de la 49 Serie Nacional de Béisbol
Héroe y villano a la vez. Héroe para su afición, que esperó hasta las dos de la madrugada para asaltar las calles de Ciudad de La Habana, y armar la algarabía, cuando durante y todo el juego había tenido momentos de silencio y de euforia. Villanos para un equipo grande como el de Villa Clara, que logró una gran estabilidad durante los 90 juegos de la temporada y el play off, pero que cayó en el décimo.
Dos equipos muy parejos. Que imponen alegría y rigor en cada jugada. Peloteros hechos de la cabeza a los pies, corajudos, que saben enfrentarse, venir de abajo, subir, bajar, esperar y superar el momento. Si la capital vibró de euforia, en Villa Clara se desbordó la pasión. Buscaron cuanta iniciativa fue posible para celebrar el triunfo esperado durante 15 largos años, pero tuvieron que volver a celebrar un digno subcampeanato. Digno, porque cayeron sin rendirse. Cayeron con la valentía de los buenos, de los nobles, y salieron al terreno a abrazar a los vencedores.
Industriales logró dominar con el pitcheo y tres cuadrangulares, que a la postre no decidieron, pero fueron remolcadores del júbilo y la esperanza con la que se crecieron e hicieron las dos últimas carreras en el décimo inning.
Alexander Malleta, Serguei Pérez y Rudy Reyes conectaron los cuadrangulares, y el surdo de 19 años Joan Socarrás se llevó el triunfo, cuando la mayoría del partido lo estuvo ganando Arleys Sánchez.
Los cubanos disfrutamos como nunca antes la pasión y la euforia de esta serie, de los play off y unas veces en los estadios, otras frente a las pantallas de los televisores deliramos ante cada jugada, cada jonrón, ante cada desliz o indecisión de los jueces.
Indudablemente, el béisbol es la fiesta mayor de los cubanos, y necesitamos fortalecer los equipos, acertar cada vez más en las jugadas, elevar la combatividad y afinar en la labor de los jueces, para que la obra de cientos de jugares, técnicos y árbitros se crezca.
Recordaremos por mucho este final. Final difícil, cerrado. Así me gustan los juegos. Ver a Carlos Tabares dos veces golpeado, pero guapo, a Ariel Borrero también, a Ariel Pestano golpeándose en el casco tras un ponche. Esa es la pasión. Virtud de cubanos.
Felicidades a Industriales por elevarse a lo más alto del podio, a los de Villa Clara, por morir con las botas puestas, como dice un refrán criollo, y a los del Habana, en su tercer puesto.
Y desde ya, espero la próxima, porque el disfrute es mayúsculo.