Los colegios del exilio
13/11/2009

Los últimos días se ha respirado un aire español en la capital de México. Con motivo del setenta aniversario del exilio español a causa de la Guerra Civil, la UNED y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SEC) han promovido coloquios con historiadores, escritores y personas relacionadas con el exilio. Y el colofón ha sido la inauguración de esta exposición llamada ‘Los colegios del exilio en México’.
En las mesas temáticas se han analizado las influencias que los exiliados españoles tuvieron en el país en todos los ámbitos de la sociedad como son educación, la justicia o la política. ¿Seguirán latentes estas influencias? ¿Qué papel tienen los españoles en México en la actualidad?
En la expo, inaugurada hoy, se muestran objetos pertenecientes a algunos de los colegios que fundaron en los años 40 los maestros republicanos que se exiliaron en México.
Tal y como ha indicado el curador de esta exposición, José Ignacio Cruz, a la agencia de noticias EFE estos centros docentes tuvieron gran relevancia en su época y hoy se han convertido “en las instituciones fundadas por los exiliados que más han perdurado en el tiempo”.
“Los centros docentes cumplieron una función muy importante dentro del exilio porque permitieron a muchos profesores exiliados empezar a trabajar e hicieron que los niños de las familias huidas de España tuvieran una buena educación”, explicó.
La mitad de los colegios fundados en aquella época, como por ejemplo el Instituto Luis Vives o el Colegio Madrid, hoy en día siguen operando y gozan de gran prestigio.
Hoy en día, explicó Cruz, parte de ese estilo permanece y, por ejemplo, aún se sigue celebrando el 14 de abril, día de la República, sigue habiendo símbolos republicanos en los colegios y mantienen rasgos del sistema pedagógico liberal español. En la exposición pueden verse piezas originales de las diferentes instituciones como libros de contabilidad, material didáctico, banderines, fotografías de actos, publicaciones de alumnos y demás materiales.
Me alegro de que un pedacito de nuestra historia se siga conservando al otro lado del Atlántico.