La ciudadanía española, en Chile y con Chile
01/03/2010

El terremoto de 8,8 grados que azotó Chile en la madrugada de este sábado ya nos está dejando sus primeras cifras: Más de 700 muertos, cientos de desaparecidos y heridos, dos millones de damnificados y más de un millón y medio de personas sin hogar y pérdidas en infraestructuras (carreteras, puentes, puertos, aeropuertos y hospitales) que oscilan entre 11.000 millones y 22.000 millones de euros en daño económico.
De momento, tenemos que decir que la Embajada de España en el país ha afirmado que no le consta que alguno de los casi 50.000 residentes en Chile se encuentre entre las víctimas del terremoto. "Hasta ahora no tenemos noticia de ningún español fallecido. Nadie se ha puesto en contacto para informar de desgracias personales", ha informado la consejera de Información, Justina Bermúdez, en declaraciones que recogen la mayoría de los medios de comunicación españoles.
Aún así, nos han llegado testimonios de españoles que estaban en el país en el momento del seísmo, que dicen que ha sido de los más potentes registrados en toda la historia.
El diario 20 Minutos (
http://www.20minutos.es) recoge el relato de cuatro aragoneses que se encontraban de visita turística en la capital, Santiago de Chile, y que todavía no han podido salir del país dado que el aeropuerto internacional de la ciudad está cerrado al menos durante tres días: "Estábamos durmiendo y ha empezado a moverse el edificio, han caído cosas de las estanterías, han comenzado a sonar alarmas en la calle y todo se ha quedado sin luz. El resto de la noche ha sido un continuo ir y venir de sirenas".
Además, parte de la comunidad española en el país está formada por estudiantes que viajan al país ya que en Chile –y en concreto en Concepción, una de las zonas más afectadas por la catástrofe- se encuentran algunas de las universidades más prestigiosas del país. Los que más nos han preocupado estos días son un grupo de seis universitarios andaluces que estudian en Concepción, aunque el domingo ya supimos que estaban todos a salvo. Del colectivo universitario en Chile unos trescientos son andaluces, que escogen ese destino a través de programas de intercambio por la reputación de sus universidades en la disciplina de ingeniería.
Otra historia que ha aparecido estos días en los medios es la de una arqueóloga catalana, su marido y el hijo de ambos, a los que su familia daba por desaparecidos en la isla Robinson Crusoe de Chile a consecuencia de un maremoto producido tras el terremoto, pero también han sido localizados en buen estado, junto al resto de la expedición de arqueólogos franceses que se habían trasladado a la isla para trabajar en un proyecto de excavaciones marinas.
Sin embargo, aunque no haya españoles entre las víctimas creo que hoy las comunidades de españoles que vivimos en todos los países del mundo, quizá especialmente en países iberoamericanos, nos sentimos un poco más hermanos de Chile y de sus gentes y nos solidarizamos con ellos, con vosotros.